El camino arcoíris de Pearl
Un faro pequeñito regala al mar su secreto más brillante. ¿Qué color guardarías tú para alguien que lo necesitara?
18 pages · Ages 4-5 · ES
El camino arcoíris de Pearl

El camino arcoíris de Pearl
Para cada niño y cada niña que guarda sus pequeños tesoros en un lugar seguro.
La lucecita

Pearl estaba sobre sus rocas grises. Abajo, el mar hacía ¡shhhuuu! Arriba, las nubes desfilaban. Pearl miraba el cielo, tan grande y tan salvaje. «Ay —susurró—, ojalá pudiera guardar todos los colores bonitos que vienen a verme».
Oro en un frasco

Una tarde, el atardecer derramó oro sobre el agua. Pearl abrió un frasco de cristal vacío. ¡Y zas! Entró una cinta de oro calentita. Brillaba como el papel de un caramelo de fiesta. Pearl puso el frasco en su estante curvo. «Guardadito y brillante», dijo.
Rosa, verde, violeta

Luego llegaron más colores, dando saltitos. Una nube con forma de flamenco le regaló rosa. La bandera del barco de pesca le regaló verde. Y en el borde de la tormenta asomó el violeta. El violeta es un morado azulado, como una cera de colores apretada fuerte. Pearl atrapó cada destello. Su cuarto secreto empezó a brillar.
Un cuarto de tesoros

La noche envolvió el mar de azul. Pearl miró sus frascos, uno por uno. El oro guiñaba. El rosa canturreaba. El verde y el violeta brillaban. Pearl se sentía rica. No rica de mucho ruido. Rica como con los bolsillos llenos de conchas. Fuera, los barcos se mecían tranquilos. Dentro, los colores de Pearl eran una casita de arcoíris.
La niebla llega despacito

La noche ya había arropado al mar. Entonces llegó la niebla, despacito. La niebla es como una nube gris y espesa que baja hasta el agua. Cubrió las rocas de Pearl como una manta. Su luz dorada salió a buscar. Pero se apagaba a los pocos pasos.
¿Dónde está casa?

Desde algún lugar del gris sonó una bocina. ¡Uuuuuh! Y otra le contestó. Pearl escuchó con atención. Por ahí andaba el remolcador azul, sin que nadie lo viera. Y el barquito de vela roja. Y el barco de pesca verde. No veían el puerto, el sitio seguro de los barcos. «¿Dónde está nuestra casa?», llamó una vocecita.
Pearl mira hacia arriba

Pearl dejó de mirar la niebla. Arriba, en su cuarto redondo, brillaban sus frascos. Dorado. Rosa. Verde. Violeta. Hacían charquitos de color sobre las repisas de madera. Pearl quería muchísimo cada frasco. Pero los barcos seguían allá afuera. Sus ventanas calentitas se apagaron un poquito.
Una idea valiente

Otra vez sonó una bocina. Sonaba chiquita y solita. Abajo, una vela roja pasó junto a las rocas. Pearl sintió un pellizquito por dentro. Sus colores eran tesoros. Pero los tesoros también pueden ayudar. Sus ventanas color miel se encendieron. —Ya sé qué hacer —susurró Pearl. Y alcanzó el frasco dorado del atardecer.
¡Se abren todos los frascos!

Pearl destapó todos los frascos. ¡Pop! ¡Pop! ¡Pop! El dorado saltó primero. El rosa salió bailando detrás. El verde y el violeta giraban pegaditos. Con un rugido feliz, los colores corrieron hacia su gran luz. Un camino de arcoíris se derramó sobre el agua. —¡Por aquí! —gritó Pearl.
Tras los colores

Primero giró el remolcador azul. Es un barco fuerte que empuja a otros. Su chimenea amarilla echaba humito. Después vino el barquito de vela roja. Luego, el barco pesquero verde. Uno a uno, siguieron el camino brillante. Pearl se sintió más grande que la tormenta. ¡Los estaba ayudando a volver a casa! Su luz dorada brillaba tibia y firme.
Repisas vacías al amanecer

El amanecer se asomó entre la última niebla. Los barcos ya estaban a salvo en el puerto. Por fin, la luz de Pearl descansó. Adentro, su cuarto de frascos estaba en silencio. Todas las repisas estaban vacías. Una luz pálida pasaba por el vidrio. Pearl se sintió orgullosa. Pero también un poco vacía, como una cajita de galletas cuando ya no queda ninguna.
Vuelven los colores

Entonces salió el sol y pintó el mar de dorado. Las nubes se pusieron rosas, como mejillas. Una bandera verde se agitó en el barco pesquero. El violeta brilló en la orilla de la niebla. Desde cada barco a salvo llegó un chapuzón de color, para dar las gracias. Los colores volaron a los frascos vacíos de Pearl. ¡Brillaban más que nunca! Todo su cuarto de luz se reía. Al compartir, había hecho lugar para mucho más.
¿Te acuerdas?
Palabras nuevas
De dónde salió
Esta historia salió de la imaginación, hecha solo para ti.
Fin
Adiós, Pearl. Adiós, barquitos, que ya vuelven a casa sanos y salvos. Y la próxima vez que el mar se ponga gris… ¿qué color crees que guardará Pearl? ¿Y cuál regalará?