La niña que coleccionaba colores imposibles

Mira busca un color que nadie ha nombrado jamás. ¿Qué color aparece solo cuando tu imaginación se encuentra con la de otra persona?

23 pages · Ages 6-7 · ES

La niña que coleccionaba colores imposibles

Mira sostiene un frasco vacío mientras cintas mágicas de colores nunca vistos giran por el cielo.

La niña que coleccionaba colores imposibles

Para toda imaginación que se haya quedado sin nombres.

Lo que hay dentro

El hueco vacío de la estantería Colores que no se quedaban La tormenta que se bebió el cielo El color entre nosotros

Seis frascos y una pregunta

Mira mira seis frascos de colores brillantes y un hueco vacío en la estantería de su desván.

Mira Bell coleccionaba colores. El rojo tomate. El plateado de los charcos. El verde que se esconde debajo de una hoja. Seis frascos brillaban en su estantería, pero el séptimo hueco seguía vacío. Y cada noche ese hueco le preguntaba lo mismo: ¿qué color no ha encontrado nadie todavía?

El prisma se escapó

Un prisma diminuto corre por el desván de Mira arrastrando un arcoíris.

A medianoche, el prisma de la ventana estornudó un arcoíris por el suelo. ¡Y le salieron dos patitas de latón! ¡Tap, tap, tap! Corrió bajo el escritorio de Mira, arrastrando el arcoíris como una bufanda. Mira agarró su mochila. —¡Espérame!

Una puerta de luz

Mira cruza una puerta de arcoíris hacia un huerto plateado bajo tres lunas.

Pip se paró donde el arcoíris tocaba la pared. Los colores se fueron doblando hacia dentro hasta formar una puerta brillante. Al otro lado crecían árboles plateados bajo tres lunas. A Mira le temblaron las rodillas. Y la mano también. Pero cruzó igual.

Azul luz de luna

Una fruta plateada se abre y suelta una cinta azul de ensueño hacia el frasco de Mira.

En el Huerto de la Luna, las frutas redondas solo se abrían si nadie hablaba. Dentro brillaba un azul más suave que el sueño y más luminoso que un secreto. Mira destapó su frasco vacío. El color flotó hacia dentro, y todo el huerto contuvo el aliento.

El frasco suspiró

El azul luna escapa del frasco tapado de Mira y vuelve a las frutas plateadas.

Mira apretó el tapón. ¡Plop! El frasco suspiró, y el azul luna se coló por el cristal como si fuera niebla. Volvió a meterse en todas las frutas. —Los colores no son mariposas —murmuró Mira—. ¿Por qué este no se deja atrapar?

Oro de estornudo de dragón

Un dragoncito de nube estornuda chispas doradas sobre las dunas y Mira atrapa una.

Más allá del huerto se extendían unas dunas calentitas. Un dragoncito de nube olió una flor de pimienta. «Ah… ah… ¡ACHÍS!» Le salieron chispas doradas por la nariz, y la arena se volvió una luz que se reía. Mira atrapó una chispa. Durante tres segundos, su frasco se sintió calentito y alegre.

El oro necesita una risita

La risa de Mira hace que el oro apagado salte brillante del frasco alrededor de sus amigos.

Mira dejó de reírse para vigilar el frasco. ¡Y el oro se apagó y se puso beige! Pip le hizo cosquillas en el tobillo con un arcoíris. Mira soltó un resoplido. El oro volvió a brillar de un salto y se escapó para bailar alrededor de los tres.

El verde que llega antes del valor

Un camino verde aparece justo antes de cada paso valiente de Mira por el bosque oscuro.

El Bosque de los Primeros Valientes estaba casi negro. Un caminito pequeño se encendía de verde justo cuando Mira levantaba el pie hacia él. El verde no esperaba a que ella pisara. Aparecía un momentito antes: el color del valor, que llega antes que la confianza.

Se levanta el viento blanco

Una tormenta blanca y gris se lleva el azul, el oro y el verde de los mundos mágicos mientras Mira protege a Pip.

Mira estiró su frasco hacia el verde valiente. Un viento blanco y helado se coló entre los árboles. Se tragó el verde, luego el oro, luego el azul. El bosque, las dunas y el huerto se quedaron grises. Hasta el arcoíris de Pip quedó convertido en una rayita de ceniza.

Todos los frascos vacíos

Mira abre sus seis frascos, pero sus colores polvorientos no detienen la tormenta pálida.

Mira abrió el rojo, el plateado, el verde… todos los frascos. «¡Toma los míos!», gritó. Pero los colores guardados lejos de su momento salieron sosos, como polvo viejo. La tormenta se los comió sin ni siquiera frenar. Mira había juntado colores, pero no sabía cómo vivían.

Recuerda conmigo

El azul, el oro y el verde empiezan a volver mientras Mira y sus amigos recuerdan lo que vivieron juntos.

Mira cerró los ojos. «Acuérdate de la fruta callada», le dijo al huerto. «Acuérdate del estornudo», le dijo al dragón. «Acuérdate del primer paso valiente.» Y le contestaron un zumbido azul, una risita dorada y un latido verde.

La idea más brillante de Pip

Tres colores mágicos entran en Pip y salen como una luz nueva y cambiante sobre Mira y sus amigos.

Pip se subió a la piedrecita de rayas. Por un lado entró el azul. Detrás siguieron el oro y el verde. El prismita tembló, sonó como una cucharita contra un vaso y soltó un color que Mira nunca había visto: un color que solo existía donde se juntaban sus recuerdos.

La tormenta no pudo con él

La tormenta estalla en cintas de colores y se encoge hasta ser una nubecita blanca e inofensiva.

La tormenta se tragó el color nuevo de un trago. Probó el silencio del huerto, la risa del dragón, el miedo de Mira y el valor de todos. Había demasiadas cosas verdaderas dentro. La tormenta soltó un hipo de colores por el cielo y se encogió hasta ser una nubecita blanca e inofensiva.

Un nombre con espacio dentro

Mira y sus amigos comparten el nuevo color cambiante, mientras su frasco abierto sigue vacío.

—¿Cómo lo vas a llamar? —preguntó el dragón. Mira pensó en nombres con forma de caja. Y luego pensó en puertas. —Entre-nosotros —dijo. El color brillaba distinto en cada cara. Nadie era su dueño. Todos podían añadirle algo.

El séptimo frasco siguió vacío

El séptimo frasco vacío de Mira brilla con un tono nuevo mientras otro niño le cuenta una idea.

De vuelta en el desván, Mira puso el frasco vacío en el séptimo hueco. Cada vez que una visita traía una idea, el cristal destellaba un tono que nadie había visto jamás. Mira dejó de coleccionar colores ya terminados. Empezó a coleccionar principios.

Mira dónde nacen los colores

Mira abre su ventana mientras un color iridiscente compartido se extiende suavemente por el pueblo que despierta.

Algunos colores viven en la pintura. Otros viven en la luz. Y otros aparecen solo cuando se juntan el silencio, la risa, el miedo, el valor y la amistad. Si no encuentras el color que buscas, deja un huequito vacío. Invita a alguien a imaginar contigo.

Comprueba tu asombro

Palabras nuevas

Dónde buscamos

Este cuento nació solo de la imaginación. Lo del pequeño prisma sí sigue lo que de verdad hace la luz.

Fin

Mira y Pip han dejado el séptimo hueco libre para ti. Quizá tu próxima broma compartida, tu próximo paso valiente o una idea en voz bajita hagan nacer un color que el mundo nunca ha visto.

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