Cuando despierta el jardín de la luna

Aya dice buenas noches mientras un jardín escondido dice hola. ¿Quién se despierta en el jardín cuando tú te duermes?

23 pages · Ages 2-4 · ES

Cuando despierta el jardín de la luna

Aya y la abuela miran polillas, caracoles, flores y murciélagos en un jardín grande bajo la luna.

Cuando despierta el jardín de la luna

Para todos los que se duermen mientras otro mundo pequeñito se despierta.

Lo que hay dentro

Aya se va a la cama El jardín se anima Bajo la luna tranquila Buenos días, jardín de noche

Se va el sol, se abre la cortina

Aya y la abuela miran el jardín al atardecer desde el cuarto calentito.

El sol se fue a dormir. Aya se puso el pijama. La abuela abrió la cortina. Afuera, el jardín estaba cambiando.

Se abren las flores blancas

Las flores de luna se abren en el arco del jardín mientras Aya mira.

Las flores de luna estaban cerradas, cerradas. Y ahora, poquito a poco, se abrieron al aire de la tarde. —Hola, flores —susurró Aya.

La polilla encuentra su cena

Una polilla clara bebe néctar de una flor de luna mientras Aya mira desde la ventana.

Una polilla clarita iba y venía, zigzag, zigzag. Se posó en una flor y estiró su trompita larga para beber. ¡Es la hora de la cena de la polilla!

Un caminito de plata

Un caracol deja un rastro plateado sobre una piedra mojada, bajo la ventana de Aya.

Debajo de la ventana, un caracol se deslizó por una piedra mojada. Detrás de él brillaba un caminito de plata. Hola, caracol, despacito.

Cri-cri entre la menta

Un grillo canta bajo las hojas de menta mientras Aya escucha desde la ventana de arriba.

¡Cri-cri-cri! sonaba en el huerto de hierbas. Un grillito frotaba sus alas. Las hojas de menta temblaban.

Una red de seda

El rocío brilla en una telaraña redonda entre las ramitas del peral, mientras Aya mira desde la ventana, bien segura.

Entre dos ramitas del peral, una araña tejió una telaraña redonda. Gotita a gotita, el rocío brilló en cada hilo.

Murciélagos sobre el tejado

Unos murciélagos pequeños vuelan muy alto sobre el jardín mientras Aya mira desde dentro, bien segura.

Allá arriba, sobre el jardín, unos murciélagos pequeños volaban tras los insectos. Giran, bajan, giran. Nunca se acercaron a la ventana de Aya.

Un estanque como un espejo

Un escarabajo de agua hace círculos entre los reflejos de la luna y las estrellas en el estanque del jardín.

En el estanquito había una luna, tres estrellas y un peral tembloroso. Un escarabajo de agua dibujaba círculos en el cielo.

El jardín canturrea

Aya escucha los sonidos pequeñitos que llenan el jardín iluminado por la luna.

Aletean las polillas. Cantan los grillos. Rozan las hojas. Plip, hace el agua. El jardín de noche canturreaba, sin prisa.

Polen en patitas suaves

Una polilla pálida lleva polen de una flor de luna abierta a otra.

Una polilla dejó una flor y fue a otra. El polen, como polvito, viajaba en su cuerpo suave. La siguiente flor recibió un regalito.

El caracol y la hoja caída

El caracol descansa junto a una hoja blandita en el jardín a la luz de la luna.

El caracol llegó a una hojita blanda caída. Mordisquito, mordisquito. En el jardín nadie tenía prisa.

A Aya se le cierran los ojitos

La abuela arropa a Aya con una mantita mientras el jardín iluminado por la luna sigue despierto afuera.

Aya bostezó. La abuela la arropó con la mantita color mostaza. Afuera, el jardín seguía despierto. —Buenos días, jardín de noche —susurró Aya.

La noche cuida el sueño

Aya duerme segura mientras el jardín sigue con su tranquila vida de noche.

Aya se durmió. La abuela corrió la cortina hasta la mitad. La luz de la luna, las polillas, las hojas y los sonidos pequeñitos siguieron sin ella.

Rocío antes del alba

El rocío brilla por todo el jardín mientras el cielo se aclara antes del amanecer.

El cielo se puso clarito. El rocío fresquito descansaba sobre los pétalos, las hojas, la hierba, la telaraña y la piedra. El jardín brillaba suavecito.

Llega el turno del día

Abejas y pájaros llegan al jardín mientras las flores de luna se cierran y las polillas descansan.

Las flores de luna se cerraron. Las abejas zumbaron hacia flores nuevas. Los pájaros saltaron bajo el peral. Los visitantes de la noche buscaron un rinconcito tranquilo para descansar.

Buenas noches, jardín de noche

Aya le murmura buenas noches al jardín luminoso de la mañana y descansa un poquito más.

Aya abrió un ojito. El jardín estaba dorado y verde. —Buenas noches, jardín de noche —murmuró. Y siguió durmiendo un ratito más.

Comprueba lo que sabes

Palabras nuevas

Dónde miramos

Este cuento original para dormir se basa en cosas que se saben de la naturaleza: algunas flores de luna grandes y blancas se abren al caer la tarde; las polillas pueden beber néctar y llevar polen; los grillos suenan al frotar partes de sus alas; las arañas de jardín tejen telarañas de seda; los murciélagos pueden atrapar insectos en vuelo; y el rocío puede formarse antes del amanecer. Aya observa a los animales desde casa, bien a salvo.

Fin

Cuando tu cuarto se quede en silencio, puede que un jardín, un árbol o un pedacito de cielo esté empezando su propio día.

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