Martina va a la feria

Cuento corto para niños de 3 y 4 años: en la feria de Santiago de Chile, Martina quiere llevar sola su bolsa, y descubre que entre dos todo pesa menos.

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Published 2026-10-12T07:14:04.323245

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Story

Los domingos hay feria en la calle de Martina. Papá sacó el carro de feria, y Martina descolgó del gancho su bolsa de género amarilla. —Hoy yo llevo mi bolsa —dijo—. Yo solita. —Trato hecho —dijo papá.

La calle estaba llena de toldos azules y de voces que cantaban: «¡Lleve, lleve!». —¿Y qué va a llevar la caserita? —le preguntó a Martina la señora de los limones. —¡Dos limones! La señora los puso en la bolsa amarilla. Pesaban poquito. —Livianita —dijo Martina, muy contenta.

En el puesto del lado había paltas gorditas, verdes y negras. —Tres paltas, por favor —pidió Martina. Una, dos y tres: las paltas cayeron en la bolsa. Ahora la bolsa amarilla pesaba un poquito más. —Todavía puedo —dijo Martina.

Al final llegaron al puesto de las papas. —Papas, por favor —pidió Martina. —¡Al tiro, caserita! —dijo el caballero, y echó papas en la bolsa: pum, pum, pum, pum. ¡Uy! Ahora la bolsa pesaba muchísimo. Martina tiraba y tiraba, y la bolsa casi tocaba el suelo. —¿Te ayudo? —preguntó papá. —¡No! —dijo Martina, con las mejillas coloradas—. Yo la llevo.

Papá no le quitó la bolsa. Se agachó y tomó una sola asa. —Tú llevas esa asa y yo llevo esta. La llevamos entre los dos. Y así, uno-dos, uno-dos, la bolsa amarilla se fue meciendo entre ellos todo el camino a la casa. —¡Ahora pesa menos! —dijo Martina. —Entre dos, todo pesa menos —dijo papá.

En la casa, Martina sacó todo: dos limones, tres paltas y muchas papas. Después dobló su bolsa vacía y la colgó en el gancho, lista para el próximo domingo. Esa noche, ya en la cama, Martina contó bajito: —Dos limones… tres paltas… muchas… Y antes de llegar a las papas, se quedó dormida.

Scenes

Domingo de feria

Los domingos hay feria en la calle de Martina. Papá sacó el carro de feria, y Martina descolgó del gancho su bolsa de género amarilla. —Hoy yo llevo mi bolsa —dijo—. Yo solita. —Tr

Los domingos hay feria en la calle de Martina. Papá sacó el carro de feria, y Martina descolgó del gancho su bolsa de género amarilla. —Hoy yo llevo mi bolsa —dijo—. Yo solita. —Trato hecho —dijo papá.

Dos limones

La calle estaba llena de toldos azules y de voces que cantaban: «¡Lleve, lleve!». —¿Y qué va a llevar la caserita? —le preguntó a Martina la señora de los limones. —¡Dos limones! L

La calle estaba llena de toldos azules y de voces que cantaban: «¡Lleve, lleve!». —¿Y qué va a llevar la caserita? —le preguntó a Martina la señora de los limones. —¡Dos limones! La señora los puso en la bolsa amarilla. Pesaban poquito. —Livianita —dijo Martina, muy contenta.

Tres paltas

En el puesto del lado había paltas gorditas, verdes y negras. —Tres paltas, por favor —pidió Martina. Una, dos y tres: las paltas cayeron en la bolsa. Ahora la bolsa amarilla pesab

En el puesto del lado había paltas gorditas, verdes y negras. —Tres paltas, por favor —pidió Martina. Una, dos y tres: las paltas cayeron en la bolsa. Ahora la bolsa amarilla pesaba un poquito más. —Todavía puedo —dijo Martina.

Muchas papas

Al final llegaron al puesto de las papas. —Papas, por favor —pidió Martina. —¡Al tiro, caserita! —dijo el caballero, y echó papas en la bolsa: pum, pum, pum, pum. ¡Uy! Ahora la bol

Al final llegaron al puesto de las papas. —Papas, por favor —pidió Martina. —¡Al tiro, caserita! —dijo el caballero, y echó papas en la bolsa: pum, pum, pum, pum. ¡Uy! Ahora la bolsa pesaba muchísimo. Martina tiraba y tiraba, y la bolsa casi tocaba el suelo. —¿Te ayudo? —preguntó papá. —¡No! —dijo Martina, con las mejillas coloradas—. Yo la llevo.

Entre los dos

Papá no le quitó la bolsa. Se agachó y tomó una sola asa. —Tú llevas esa asa y yo llevo esta. La llevamos entre los dos. Y así, uno-dos, uno-dos, la bolsa amarilla se fue meciendo

Papá no le quitó la bolsa. Se agachó y tomó una sola asa. —Tú llevas esa asa y yo llevo esta. La llevamos entre los dos. Y así, uno-dos, uno-dos, la bolsa amarilla se fue meciendo entre ellos todo el camino a la casa. —¡Ahora pesa menos! —dijo Martina. —Entre dos, todo pesa menos —dijo papá.

Contando bajito

En la casa, Martina sacó todo: dos limones, tres paltas y muchas papas. Después dobló su bolsa vacía y la colgó en el gancho, lista para el próximo domingo. Esa noche, ya en la cam

En la casa, Martina sacó todo: dos limones, tres paltas y muchas papas. Después dobló su bolsa vacía y la colgó en el gancho, lista para el próximo domingo. Esa noche, ya en la cama, Martina contó bajito: —Dos limones… tres paltas… muchas… Y antes de llegar a las papas, se quedó dormida.

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Lee despacio, pausa en cada imagen y baja la voz en el último párrafo.