El colibrí que no quería dormir

Cuento corto para dormir, para niños de 3 y 4 años: en un jardín de Oaxaca, el colibrí Zum no tiene sueño… hasta que su mamá le enseña cómo duermen los colibríes.

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Published 2026-10-14T09:10:32.761039

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Story

Había una vez, en un jardín de Oaxaca, un colibrí pequeñito que se llamaba Zum. Zum volaba tan rápido que sus alas hacían ¡zum, zum, zum! Iba de la bugambilia morada a las flores rojas, y de las flores rojas otra vez a la bugambilia. El sol ya se estaba escondiendo detrás de los cerros. —Zum, ya es hora de dormir —le dijo su mamá. —¡Yo no tengo sueño! —dijo Zum. Y zum, zum, zum, se fue volando.

Zum llegó volando al corral. Las gallinas estaban subiendo a su palo, una por una, para dormir. —¿Ya se van a dormir? —preguntó Zum. —Sí, Zum —dijo la gallina pinta—. Cuando se va el sol, las gallinas nos vamos a descansar. Las tres se acomodaron muy juntitas y cerraron los ojos. —¡Yo no tengo sueño! —dijo Zum. Y zum, zum, se fue volando.

Junto a la puerta de la casa estaba Canelo, el perro, sobre su petate. Canelo dio una vuelta, dos vueltas, tres vueltas… y se acostó hecho bolita. —¿Tú también te vas a dormir? —le preguntó Zum. —Mmm, sí —bostezó Canelo, y cerró los ojos. —Pues yo… no tengo sueño —dijo Zum. Pero esta vez sus alas sonaron más despacito: zum… zum…

Zum se asomó a la ventana. Adentro, una niña llamada Ximena ya tenía puesta su pijama, y su abuelita le contaba un cuento. De pronto, Ximena abrió la boca muy grande: ¡aaaah! Era un bostezo enorme. Y Zum, sin querer, abrió el piquito y también bostezó: ¡aah! —Bueno… —dijo Zum bajito—. A lo mejor sí tengo un poquito de sueño.

Mamá colibrí lo esperaba en una ramita del guayabo. —Ven, Zum. Así dormimos los colibríes —le dijo—. Te agarras fuerte de una ramita con tus patitas. Esponjas tus plumas, como si fueran una cobijita. Y cierras los ojos. Zum se agarró de la ramita, esponjó sus plumas verdes y se volvió una bolita redonda, redondita.

Salió la luna sobre el jardín. Las gallinas dormían en su palo. Canelo dormía en su petate. Ximena dormía en su cama. Y Zum dormía agarradito de su ramita, tan quieto y tan profundo que ni una pluma se le movía. Así duermen los colibríes, hasta que vuelve a salir el sol. Buenas noches, Zum.

Scenes

Zum, zum, zum

Había una vez, en un jardín de Oaxaca, un colibrí pequeñito que se llamaba Zum. Zum volaba tan rápido que sus alas hacían ¡zum, zum, zum! Iba de la bugambilia morada a las flores r

Había una vez, en un jardín de Oaxaca, un colibrí pequeñito que se llamaba Zum. Zum volaba tan rápido que sus alas hacían ¡zum, zum, zum! Iba de la bugambilia morada a las flores rojas, y de las flores rojas otra vez a la bugambilia. El sol ya se estaba escondiendo detrás de los cerros. —Zum, ya es hora de dormir —le dijo su mamá. —¡Yo no tengo sueño! —dijo Zum. Y zum, zum, zum, se fue volando.

Las gallinas suben a su palo

Zum llegó volando al corral. Las gallinas estaban subiendo a su palo, una por una, para dormir. —¿Ya se van a dormir? —preguntó Zum. —Sí, Zum —dijo la gallina pinta—. Cuando se va

Zum llegó volando al corral. Las gallinas estaban subiendo a su palo, una por una, para dormir. —¿Ya se van a dormir? —preguntó Zum. —Sí, Zum —dijo la gallina pinta—. Cuando se va el sol, las gallinas nos vamos a descansar. Las tres se acomodaron muy juntitas y cerraron los ojos. —¡Yo no tengo sueño! —dijo Zum. Y zum, zum, se fue volando.

Canelo hecho bolita

Junto a la puerta de la casa estaba Canelo, el perro, sobre su petate. Canelo dio una vuelta, dos vueltas, tres vueltas… y se acostó hecho bolita. —¿Tú también te vas a dormir? —le

Junto a la puerta de la casa estaba Canelo, el perro, sobre su petate. Canelo dio una vuelta, dos vueltas, tres vueltas… y se acostó hecho bolita. —¿Tú también te vas a dormir? —le preguntó Zum. —Mmm, sí —bostezó Canelo, y cerró los ojos. —Pues yo… no tengo sueño —dijo Zum. Pero esta vez sus alas sonaron más despacito: zum… zum…

Un bostezo en la ventana

Zum se asomó a la ventana. Adentro, una niña llamada Ximena ya tenía puesta su pijama, y su abuelita le contaba un cuento. De pronto, Ximena abrió la boca muy grande: ¡aaaah! Era u

Zum se asomó a la ventana. Adentro, una niña llamada Ximena ya tenía puesta su pijama, y su abuelita le contaba un cuento. De pronto, Ximena abrió la boca muy grande: ¡aaaah! Era un bostezo enorme. Y Zum, sin querer, abrió el piquito y también bostezó: ¡aah! —Bueno… —dijo Zum bajito—. A lo mejor sí tengo un poquito de sueño.

Agarradito de una ramita

Mamá colibrí lo esperaba en una ramita del guayabo. —Ven, Zum. Así dormimos los colibríes —le dijo—. Te agarras fuerte de una ramita con tus patitas. Esponjas tus plumas, como si f

Mamá colibrí lo esperaba en una ramita del guayabo. —Ven, Zum. Así dormimos los colibríes —le dijo—. Te agarras fuerte de una ramita con tus patitas. Esponjas tus plumas, como si fueran una cobijita. Y cierras los ojos. Zum se agarró de la ramita, esponjó sus plumas verdes y se volvió una bolita redonda, redondita.

Buenas noches, Zum

Salió la luna sobre el jardín. Las gallinas dormían en su palo. Canelo dormía en su petate. Ximena dormía en su cama. Y Zum dormía agarradito de su ramita, tan quieto y tan profund

Salió la luna sobre el jardín. Las gallinas dormían en su palo. Canelo dormía en su petate. Ximena dormía en su cama. Y Zum dormía agarradito de su ramita, tan quieto y tan profundo que ni una pluma se le movía. Así duermen los colibríes, hasta que vuelve a salir el sol. Buenas noches, Zum.

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Lee despacio, pausa en cada imagen y baja la voz en el último párrafo.