El conejo y la tortuga

La fábula de la liebre y la tortuga contada para los más pequeños: una carrera tierna que enseña que pasito a pasito, sin parar, también se llega a la meta.

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Published 2026-10-03T19:12:48.753553

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Story

El conejo y la tortuga

Pío, pío. Aquella mañana el prado brillaba con sol suave.

Un conejo blanco saltaba por la hierba: ¡brinco, brinco, brinco! Iba tan deprisa que casi parecía viento.

Muy cerca, una tortuga caminaba tranquila. Un piecito, luego el otro. Pasito a pasito, sin parar.

El conejo movió las orejas y se rió un poquito. —Tortuga, ¡vas despacísimo! Yo gano cualquier carrera.

La tortuga lo miró con una sonrisa serena. —Entonces, ¿corremos hasta la banderita?

—¡Claro! —dijo el conejo—. Eso será facilísimo.

La carrera empezó.

El conejo salió como una flecha: ¡zas, zas, zas! Enseguida quedó muy lejos.

La tortuga siguió por el caminito. Pasito a pasito, sin parar.

El conejo miró hacia atrás. —Uf, la tortuga viene muy lejos. Me echaré una siestecita.

Se acurrucó bajo un árbol con sombra. Cerró los ojos… y se durmió.

Mientras tanto, la tortuga avanzaba. Sin correr. Sin hacer ruido. Pasito a pasito, sin parar.

De pronto, el conejo abrió los ojos. —¡Ay, la carrera!

Corrió y corrió con todas sus fuerzas.

Pero, junto a la banderita, la tortuga ya estaba sonriendo.

¡Había llegado primero!

El conejo se quedó muy sorprendido. —¿Cómo lo hiciste?

La tortuga contestó suave: —Pasito a pasito, sin parar.

Y el conejo aprendió algo bonito: con calma, con ganas y sin rendirse, también se puede llegar.

Scenes

Encuentro en el prado

El sol acaricia la hierba. El conejo brinca veloz por el prado y la tortuga avanza tranquila, pasito a pasito, sin parar.

El sol acaricia la hierba. El conejo brinca veloz por el prado y la tortuga avanza tranquila, pasito a pasito, sin parar.

El reto

El conejo presume de lo rápido que corre. La tortuga no se enfada; sonríe y propone una carrera hasta la banderita.

El conejo presume de lo rápido que corre. La tortuga no se enfada; sonríe y propone una carrera hasta la banderita.

¡A correr!

El conejo sale disparado, ligero como el viento. Detrás, la tortuga sigue el camino con calma: pasito a pasito, sin parar.

El conejo sale disparado, ligero como el viento. Detrás, la tortuga sigue el camino con calma: pasito a pasito, sin parar.

Una siesta bajo el árbol

Seguro de que va a ganar, el conejo se acurruca a la sombra y se queda dormido. La tortuga pasa despacito y continúa sin detenerse.

Seguro de que va a ganar, el conejo se acurruca a la sombra y se queda dormido. La tortuga pasa despacito y continúa sin detenerse.

La banderita final

El conejo despierta sobresaltado y corre todo lo que puede. Pero la tortuga ya llegó a la meta, orgullosa y feliz: pasito a pasito, sin parar.

El conejo despierta sobresaltado y corre todo lo que puede. Pero la tortuga ya llegó a la meta, orgullosa y feliz: pasito a pasito, sin parar.

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