La unicornia que saltó el arcoíris

Un cuento de unicornio para dormir: una unicornia salta el arcoíris contando seis colores y guía al pequeño erizo Pip de vuelta a casa.

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Published 2026-10-03T17:50:48.128552

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Story

La unicornia que saltó el arcoíris

Toc… toc.

A la hora de dormir, un golpecito sonó en el cristal. Todos se quedaron muy quietos.

Al otro lado de la ventana brillaba un arcoíris enorme, curvado como un puente. Arriba tenía rojo. Abajo tenía morado. Y, en medio, todos los colores se abrazaban.

Un momento… ¿algo se movió en las nubes?

Sí. De una nube salió al galope una unicornia blanca, con la crin plateada y un cuerno de plata que relucía suave. Sus casquitos tocaron la hierba del parque, cerca del roble grande.

La unicornia llegó hasta la punta roja del arcoíris. Miró a lo lejos. Al otro lado, muy lejos, estaba la panadería de la puerta amarilla.

Olió el aire. Tocó el suelo con una pata: una vez, dos veces. Y saltó.

¡Arriba, arriba, sobre el arcoíris! Sus cascos apenas rozaban los colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. ¿Los contamos con ella?

Cayó blandito junto a la panadería y sacudió la crin, contentísima.

Pero esta unicornia no saltaba arcoíris porque sí. Saltaba cuando alguien, al otro lado, la necesitaba.

En el escalón de la panadería estaba Pip, un erizo pequeño y redondito. Había seguido el olor del pan calentito desde el jardín, y ahora no sabía volver a casa.

La unicornia se acercó despacio. Bajó su cuerno brillante y, en la puntita, se encendió una luz dorada, suave como una lucecita de noche.

Pip levantó la nariz.

—Ah, hola —dijo, sin asustarse.

La luz dorada señaló el camino. Pip la siguió pasito a pasito: por el sendero, por la puerta del jardín, por debajo de la lavanda, hasta su montoncito de hojas.

Allí se acurrucó. Suave, suave, volvemos a casa.

La unicornia esperó hasta verlo seguro y calentito. Luego dio media vuelta y galopó de regreso por el arcoíris: morado, azul, verde, amarillo, naranja y rojo.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.

El arcoíris empezó a borrarse, como un suspiro de colores. La unicornia desapareció entre las nubes.

Y todo quedó cerca, tranquilo y calentito.

Suave, suave, volvemos a casa.

La ventana volvió a estar en su sitio.

Scenes

Toc en el cristal

Toc… toc. A la hora de dormir, un golpecito sonó en la ventana, y al mirar afuera apareció un arcoíris enorme: rojo arriba, morado abajo y todos los colores acurrucados en medio.

Toc… toc. A la hora de dormir, un golpecito sonó en la ventana, y al mirar afuera apareció un arcoíris enorme: rojo arriba, morado abajo y todos los colores acurrucados en medio.

Entre las nubes

Algo se movió en lo alto. De una nube bajó al galope una unicornia blanca, con el cuerno de plata brillante, y llegó hasta la punta roja del arcoíris, junto al roble grande del par

Algo se movió en lo alto. De una nube bajó al galope una unicornia blanca, con el cuerno de plata brillante, y llegó hasta la punta roja del arcoíris, junto al roble grande del parque.

Seis colores para saltar

La unicornia olió el aire, tocó el suelo una vez, dos veces… ¡y saltó! Rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. ¿Contamos con ella?

La unicornia olió el aire, tocó el suelo una vez, dos veces… ¡y saltó! Rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. ¿Contamos con ella?

La lucecita de Pip

Junto a la panadería de la puerta amarilla estaba Pip, un erizo pequeñito que no encontraba el camino. La unicornia bajó su cuerno, y una luz dorada, suave como una lucecita de noc

Junto a la panadería de la puerta amarilla estaba Pip, un erizo pequeñito que no encontraba el camino. La unicornia bajó su cuerno, y una luz dorada, suave como una lucecita de noche, señaló la vuelta al jardín.

Suave, suave, a casa

Pip se acurrucó seguro en su montoncito de hojas. La unicornia volvió por el arcoíris —morado, azul, verde, amarillo, naranja y rojo— y, mientras los colores se apagaban, la ventan

Pip se acurrucó seguro en su montoncito de hojas. La unicornia volvió por el arcoíris —morado, azul, verde, amarillo, naranja y rojo— y, mientras los colores se apagaban, la ventana volvió a estar en su sitio.

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