El gallo que confundió la luna con el sol

Cuento corto para dormir para niños de 3 y 4 años: el gallo Pancho canta ¡quiquiriquí! a medianoche y el tecolote le ayuda a descubrir que es la luna.

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Published 2026-10-11T07:22:57.111447

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Story

En el rancho, todos dormían. La vaca dormía en el corral, el burro dormía junto a la cerca y los pollitos dormían calientitos bajo las alas de mamá gallina. De pronto, Pancho el gallo abrió un ojo. Detrás del cerro salía una luz grande, grande y redonda. —¡Ya salió el sol! —dijo Pancho, y se esponjó todito.

Pancho subió de un brinco a la cerca, estiró el cuello y cantó con todas sus fuerzas: —¡Quiquiriquí! En el corral, la vaca abrió un ojo. —¿Muuu? —dijo bajito—. ¿Ya es de día? —¡Claro que sí! —contestó Pancho—. ¡Quiquiriquííí!

El burro levantó las orejas: —¡I-aah! La perrita Canela salió de su casita: —¡Guau, guau! Y los pollitos asomaron la cabeza: —¡Pío, pío, pío! Todos bostezaban. Todos parpadeaban. —Qué raro —dijo la vaca—. Si ya es de día, ¿por qué está tan oscuro?

En la rama del mezquite, el tecolote giró la cabeza. —U-hú, Pancho —dijo despacito—. Mira bien esa luz. ¿Es dorada o es plateada? ¿Te calienta las plumas? Pancho miró y miró. La luz era plateada. Sus plumas seguían fresquitas. Y alrededor brillaban muchas, muchas estrellas.

—¡Ay! —dijo Pancho, y su cresta se puso más roja que nunca—. No es el sol. ¡Es la luna! Pancho bajó la cabeza. —Perdón, amigos. Los desperté antes de tiempo. La vaca le sonrió. —No pasa nada, Pancho. Todos nos equivocamos a veces. Y la luna también es muy bonita.

Entonces Pancho cantó otra vez, pero muy, muy bajito: —Quiquiri... quiii... a dormiiir. Los pollitos se acurrucaron. Canela se hizo bolita. El burro y la vaca cerraron los ojos. Pancho escondió la cabeza bajo el ala. —Mañana, cuando salga el sol de verdad, cantaré fuerte —susurró—. Buenas noches, luna. Y el tecolote se quedó despierto, cuidando el rancho.

Scenes

Una luz detrás del cerro

En el rancho, todos dormían. La vaca dormía en el corral, el burro dormía junto a la cerca y los pollitos dormían calientitos bajo las alas de mamá gallina. De pronto, Pancho el ga

En el rancho, todos dormían. La vaca dormía en el corral, el burro dormía junto a la cerca y los pollitos dormían calientitos bajo las alas de mamá gallina. De pronto, Pancho el gallo abrió un ojo. Detrás del cerro salía una luz grande, grande y redonda. —¡Ya salió el sol! —dijo Pancho, y se esponjó todito.

¡Quiquiriquí!

Pancho subió de un brinco a la cerca, estiró el cuello y cantó con todas sus fuerzas: —¡Quiquiriquí! En el corral, la vaca abrió un ojo. —¿Muuu? —dijo bajito—. ¿Ya es de día? —¡Cla

Pancho subió de un brinco a la cerca, estiró el cuello y cantó con todas sus fuerzas: —¡Quiquiriquí! En el corral, la vaca abrió un ojo. —¿Muuu? —dijo bajito—. ¿Ya es de día? —¡Claro que sí! —contestó Pancho—. ¡Quiquiriquííí!

Todos despiertos

El burro levantó las orejas: —¡I-aah! La perrita Canela salió de su casita: —¡Guau, guau! Y los pollitos asomaron la cabeza: —¡Pío, pío, pío! Todos bostezaban. Todos parpadeaban. —

El burro levantó las orejas: —¡I-aah! La perrita Canela salió de su casita: —¡Guau, guau! Y los pollitos asomaron la cabeza: —¡Pío, pío, pío! Todos bostezaban. Todos parpadeaban. —Qué raro —dijo la vaca—. Si ya es de día, ¿por qué está tan oscuro?

El tecolote pregunta

En la rama del mezquite, el tecolote giró la cabeza. —U-hú, Pancho —dijo despacito—. Mira bien esa luz. ¿Es dorada o es plateada? ¿Te calienta las plumas? Pancho miró y miró. La lu

En la rama del mezquite, el tecolote giró la cabeza. —U-hú, Pancho —dijo despacito—. Mira bien esa luz. ¿Es dorada o es plateada? ¿Te calienta las plumas? Pancho miró y miró. La luz era plateada. Sus plumas seguían fresquitas. Y alrededor brillaban muchas, muchas estrellas.

¡Es la luna!

—¡Ay! —dijo Pancho, y su cresta se puso más roja que nunca—. No es el sol. ¡Es la luna! Pancho bajó la cabeza. —Perdón, amigos. Los desperté antes de tiempo. La vaca le sonrió. —No

—¡Ay! —dijo Pancho, y su cresta se puso más roja que nunca—. No es el sol. ¡Es la luna! Pancho bajó la cabeza. —Perdón, amigos. Los desperté antes de tiempo. La vaca le sonrió. —No pasa nada, Pancho. Todos nos equivocamos a veces. Y la luna también es muy bonita.

Una canción chiquita

Entonces Pancho cantó otra vez, pero muy, muy bajito: —Quiquiri... quiii... a dormiiir. Los pollitos se acurrucaron. Canela se hizo bolita. El burro y la vaca cerraron los ojos. Pa

Entonces Pancho cantó otra vez, pero muy, muy bajito: —Quiquiri... quiii... a dormiiir. Los pollitos se acurrucaron. Canela se hizo bolita. El burro y la vaca cerraron los ojos. Pancho escondió la cabeza bajo el ala. —Mañana, cuando salga el sol de verdad, cantaré fuerte —susurró—. Buenas noches, luna. Y el tecolote se quedó despierto, cuidando el rancho.

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Lee despacio, pausa en cada imagen y baja la voz en el último párrafo.