La ballena del desfile del cielo
Un cuento corto para dormir: Maisie descubre huellas en el cielo y ayuda a una enorme ballena azul a encontrar de nuevo su desfile.
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Published 2026-10-03T19:16:01.288567

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Story
La ballena del desfile del cielo
Pum... pum... pum.
Maisie mordía su tostada con mantequilla. En sus rodillas tenía su mantita amarilla, suave y un poco gastada.
Pum... pum... pum.
El tarro de mermelada de fresa hizo clin, muy bajito, como si también hubiera oído algo.
Maisie abrió mucho los ojos. Ese ruido no venía de la mesa. No venía de la cocina. Venía de allá arriba.
Corrió hasta la ventana con la mantita arrastrando detrás. Pegó la nariz al cristal y miró por encima de los tejados.
¡Había un desfile en el cielo!
No iba por la calle. Iba despacito, flotando entre las chimeneas. Unas nubes gorditas parecían tubas. El viento rosa hacía cintas largas y suaves. Y en el azul se veían huellas redondas, redondas, como platos de cenar.
Tip tap, pasito suave. Tip tap, rumbo a casa.
Maisie miró mejor.
Las huellas se iban hacia la izquierda. Pero la música del desfile sonaba hacia la derecha. Además, el viento olía a mar: fresquito, salado, aunque el mar quedaba muy, muy lejos.
Maisie se envolvió en su mantita amarilla. Así pensaba mejor.
—Huellas redondas... olor a mar... algo grandísimo...
De pronto sonrió.
—¡Una ballena! —susurró—. Una ballena del cielo.
Y enseguida se le apretó un poquito el corazón. La ballena iba por el lado equivocado. Se había perdido del desfile.
Maisie abrió la ventana.
—¡Por aquí! —llamó con todas sus fuerzas—. ¡El desfile va por aquí!
Señaló hacia la derecha, donde las tubas de nube seguían balanceándose.
Todo quedó quieto un momento.
Luego...
Pum... pum... pum.
Las huellas empezaron a volver. Una sombra azul, enorme y tranquila, pasó sobre el jardín. Maisie la vio solo un segundo: una ballena de verdad, redonda, inmensa, suave, girando en el cielo como una nube viva.
La ballena hizo un sonido hondo y dulce, como un abrazo que se puede escuchar.
Después el desfile siguió su camino, más allá de los tejados. Las tubas de nube se hicieron pequeñitas. Las cintas rosas se fueron desenrollando lejos, lejos.
Maisie se quedó en la ventana con su mantita amarilla.
Al final oyó, muy bajito:
Pum... pum... pum.
Entonces sonrió y volvió a su mesa. Su tostada la esperaba.
El sonido ya estaba donde tenía que estar.
Scenes
Un pum en la mañana

Maisie desayunaba su tostada con la mantita amarilla sobre las rodillas cuando oyó un sonido redondo y suave: pum... pum... pum. El tarro de mermelada tembló con un clin pequeñito.
El desfile de arriba

Maisie corrió a la ventana. Sobre los tejados pasaba un desfile: tubas hechas de nube, cintas de viento rosa entre las chimeneas y huellas redondas marcadas con cuidado en el cielo azul.
La pista de la mantita

Con la nariz en el cristal y la mantita amarilla bien cerca, Maisie juntó las pistas: huellas como platos, olor a mar y algo grandísimo. Entonces lo supo: era una ballena del cielo, y se había ido por el lado equivocado.
La ballena da la vuelta

Maisie abrió la ventana y llamó: «¡Por aquí! ¡El desfile va por aquí!». Señaló hacia las tubas de nube. Poco a poco volvieron las huellas, y una enorme sombra azul pasó sobre el jardín: la ballena giraba tranquila en el cielo.
Otra vez la tostada

El desfile se alejó más allá de los tejados, cada vez más bajito. Maisie abrazó su mantita amarilla, oyó un último pum... pum... pum, y volvió contenta a terminar su tostada.
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